Hay personas con predisposición al riesgo de deficiencia del Zinc. En esta categoría, podemos citar:

  • Bebés mayores lactantes con una ingesta inadecuada de alimentos complementarios ricos en zinc.
  • Bebés prematuros y de bajo peso al nacer.
  • Mujeres embarazadas y en lactancia.
  • Niños pequeños con una ingesta inadecuada de alimentos complementarios ricos en zinc.
  • Niños y adolescentes.
  • Pacientes con enfermedad hepática alcohólica, donde hay una mayor excreción de zinc urinario y muy bajos niveles hepáticos de zinc.
  • Pacientes con nutrición parenteral total (alimentación intravenosa).
  • Pacientes de enfermedad crónica renal.
  • Personas adultas y mayores (mayores de 65 años)
  • Personas con anemia falciforme.
  • Personas con diarrea persistente o severa
  • Personas con malnutrición, incluyendo a aquellos con malnutrición proteíco-energética y anorexia nerviosa.
  • Personas con síndromes de malabsorción, lo que incluye enfermedad celiaca y síndrome de intestino corto.
  • Personas polimedicadas, con medicamentos que disminuyen la absorción de zinc intestinal, aumentan la excreción de zinc, dificultan la utilización de zinc.
  • Situación de enfermedades inflamatorias del intestino, lo que incluye enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.
  • Vegetarianos y veganos estrictos: La necesidad de zinc dietético podría ser hasta un 50% más alta para este grupo, cuando la su alimento básico principal son granos y legumbres. Altos niveles de ácido fítico en estos alimentos disminuyen la absorción de zinc.

 En el curso de Nutrición ortomolecular, se profundiza en la temática. Información de carácter educativo.

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